Máxima seguridad, higiene y control en cada lavado con nuestras lavadoras de barrera sanitaria, diseñadas para evitar la contaminación cruzada en entornos críticos.
La normativa RABC (Risk Analysis and Biocontamination Control en inglés, Análiss de Riegos y Control de Biocontaminación) requiere máquinas más potentes, con procesos de lavado específicos. Los que deben cumplir esta
normativa son hospitales, laboratorios, industrias farmacéuticas, nucleares o cosméticas o centros penitenciarios.
Más aun después del COVID, esta normativa es cada vez más estricta y más extendida. El objectivo de esta normativa es garantizar que las lavadoras industriales de barrera sanitaria operen de forma que se minimice el riesgo de contaminación cruzada, utilizando un sistema de lavado y desinfección controlado para evitarla propagación de bacterias o patógenos.
La normativa RABC establece procedimientos estrictos para la operación con las lavadores, que incluye separación de zonas de lavado y desinfección, control de temperatura y productos químicos, trazabilidad y registro y protocolo de limpieza y mantenimiento.
Las lavadoras de barrera sanitaria tienen una capacidad de carga desde los 16 kg a los 70 Kg, y el modelo de mayor capacidad, tipo Pullman (con una separación física entre el tambor sucio y el limpio), alcanza los 100 Kg de capacidad.
Es muy importante tener en cuenta que es totalmente imprescindible y necesario integrar este tipo de lavadoras en una pared, de forma que por un lado de la habitación, considerada la zona “sucia”, se carga a la lavadora de barrera sanitaria la ropa a lavar, la ropa sucia, y por el otro lado, aislado totalmente, se extrae la ropa limpia, y se manipula únicamente en el espacio considerado “limpio”.
Todo esto es muy importante en hospitales, centros sanitarios, laboratorios, etc., espacios en los que es imprescindible que no se dé la contaminación cruzada por la importancia de los resultados de la desinfección.
Además, las lavadoras de barrera sanitaria cuentan con todos los accesorios y prestaciones de las lavadoras industriales de alta velocidad, excepto por el factor G. Disponen del microprocesador T2, que permite controlar los programas, los consumos, los químicos, y recibir avisos de averías o sincronizar con el servicio técnico.
También pueden añadirse depósitos de recuperación de agua Save Tank, que se pueden programar para decidir qué agua se reutiliza y como, para garantizar la perfecta desinfección y cumplimiento de normativas.
En cambio, el Factor G es algo inferior que las lavadoras industriales de alta velocidad, y en el caso de las barreras sanitarias se encuentra en 325, 350 y 375.
La construcción es robusta, como todas las lavadoras industriales: el mueble está fabricado en skiplate gris y la parte superior, tambor y aspas están fabricados en acero inoxidable.
Además, dispone de mandos con pantalla tácil
en ambas caras de la máquina, para poder controlar todo el proceso de lavado y desinfección, así como Water Saving de serie y sistema de pesaje con sensores en las patas para optimizar los consumos y los ciclos.
En definitiva, una lavadora industrial de barrera sanitaria resultará imprescindible en negocios donde la desinfección y el control bacteriano son necesarios, como en hospitales, laboratorios o industrias farmacéuticas.
Será indispensable disponer de una zona sucia, desde donde se carga la ropa, y una zona limpia, desde donde se descargará, y deben ser dos zonas totalmente aisladas, separadas físicamente por una pared, para evitar cualquier posibilidad de contaminación cruzada.
Soluciones diseñadas para múltiples sectores como hoteles, lavanderías autoservicio, centros sanitarios, gimnasios y más. PRIMER se adapta a tu operativa, ofreciendo fiabilidad, eficiencia y tecnología para maximizar el rendimiento de tu lavandería profesional.
La principal diferencia es la robustez, los componentes y los tiempos de trabajo. La maquinaria doméstica acostumbr a arondar unas 2 horas para terminar el ciclo, mientras que la maquinaria de lavandería industrial lo tiene liso en menos de una hora. Además, están preparadas para trabajar de forma continua hasta unas 12 horas al día.
Las lavadoras industriales están diseñadas para trabajar de forma intensiva, 8 o 10 horas al día, con capacidades de hasta 120 kg. Las profesionales son ideales para pequeños negocios, como gimnasios, guarderías, restaurantes o pequeñas casas rurales, con capacidades de 8 o 10 kg y menor consumo.
Existen unas tablas que indican un peso medio por cada pieza de ropa o cada conjunto. Según el tipo de ropa (lisa, sábanas, rizo, toallas, alfombra, ropa de trabajo), se calcula un peso, y según el número de cambios, la frecuencia. Con las horas previstas de trabajo, podemos ajustar mejor las máquinas a cada necesidad.
El peso de la ropa se cuenta en seco.
Una lavadora industrial completa un ciclo en menos de una hora, mientras que la secadora suele tardar entre 30 y 40 minutos. Rápido, eficiente y perfecto para un uso continuo.
El factor G es un valor que indica la velocidad de centrifugado de una lavadora industrial o profesional y, por tanto, el grado de humedad con el que termina la ropa al final del ciclo. Para que te hagas una idea, una lavadora doméstica tiene un Factor G de 140-160, y la ropa sale con un 60% de humedad. Las lavadoras industriales de alta velocidad tienen un factor G de 500, reduciendo la humedad residual a un 45 % o hasta menos.
La inversión de giro está incluida de serie en todas las secadoras industriales (no está disponible en las secadoras profesionales). Se trata del cambio de dirección de rotación del tambor, eso permite mover la ropa dentro de la secadora para que el ciclo de secado sea mucho más rápido.
Es un sistema de lavado para prendas delicadas: en vez de rotar muy rápido el tambor, se trabaja con muy poca cantidad de agua y la ropa se balancea, en vez de girar, y es un sistema de lavado específico para prendas muy delicadas, como seda, vestidos de novia, etc.
Además de que la planchadora es más pequeña y compacta, y la calandra más robusta y para producciones superiores, la diferencia esencial es que la calandra admite la ropa lisa húmeda directamente desde la lavadora industrial, y seca y plancha a la vez, y la planchadora industrial no.
El Nomex es un material ignífuco que podemos encontrar, por ejemplo, en los trajes de bomberos o en protecciones que deben aguantar altas temperaturas. El Nómex en una planchadora industrial o en una calandra lo encontraremos en el rodillo, y permite alargar la vida de la máquina y poder trabajar a temperaturas más altas sin estropearse.
Con el sistema Save Tank, se puede conseguir hasta un 70 % de ahorro de agua, reutilizando el agua de ciertos ciclos. Disponemos de diversos modelos de 80 hasta 1000 L de capacidad por cada tanque. Es ecológico, fácil de mantener y perfecto para reducir los costes operativos.
Porque como en una cocina industrial, el gas puede combustionar. Como no se ve, puede ser peligroso que se acumule el gas, y por eso es imprescindible que si la secadora funciona a gas, dispongas de una extracción de humos al exterior (una campana extractora, en definitiva).
La salida de humos es la extracción, la campana extractora. La salida de vahos es el conducto por donde se canalizan los vahos de una secadora industrial. Es muy similar al sistema de la doméstica, pero más ancho (20 cm de diámetro) y lo ideal es llevarlo a algún sistema de ventilación para que no se acumule el calor y los vahos.
El skinplate es un recubrimiento más ligero que el acero inoxidable y con un aspecto similar. Es muy resistente al uso, y al ser más ligero reduce el peso de las lavadoras o las secadoras industriales.
Necesitarás lavadoras y secadoras industriales o profesionales, un sistema de pago (monedero o central táctil) y, opcionalmente, una planchadora o calandra si quieres ofrecer un servicio completo.
La IoT (Internet of Things, el internet de las cosas) en una lavandería industrial sirve para conectar todas las máquinas a la red y permitir su control, supervisión y mantenimiento en tiempo real, desde cualquier lugar. En otras palabras: convierte una lavandería tradicional en una lavandería inteligente.
Por supuesto, además la garantía es total durante el primer año, es decir, incluye piezas con defectos de fabricación y mano de obra. Además, una vez vencida la garantía, podrás seguir contando con el mismo servicio técnico por si tienes cualquier problema posterior.
También están incluidas en el precio, así como una visita previa del servicio técnico para validar las instalaciones o bien indicar las adaptaciones necesarias antes de la llegada de la maquinaria.
Como cada máquina tiene muchas opciones de personalización, prácticamente se fabrican bajo pedido. Desde la confirmación de pedido, el plazo aproximado suele ser de 4 a 6 semanas hasta la entrega.
Un especialista te ayudará a elegir la maquinaria que mejor se adapta a las necesidades de tu negocio.
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