Descubre las secadoras industriales con tecnología de vanguardia, alto rendimiento y máxima durabilidad para negocios con altas producciones.
Una secadora industrial se caracteriza por los componentes altamente resistentes al desgaste, al alto rendimiento de producción y a los cortostiempos de secado. Además, la mayoría de secadoras industriales se pueden convertir a secadoras autoservicio, con monedero o conexión a la central de pago.
Disponemos de varias gamas de secadoras industriales, desde la gama Excellence, con todas las prestaciones de serie, hasta la gama Basic, con un precio muy competitivo y con mandos mecánicos, ideal para secados que no tienen necesidades específicas, en que se prioriza el precio y la rapidez. Las secadoras industriales pueden ser eléctricas o a gas.
En ambos casos es necesario disponer de una salida de vahos de 10 o 20 cm de diámetro, esta es la salida del vapor del secado, y hace que no se acumule en donde está la máquina el vaho y el calor. En las secadoras de gas es imprescindible disponer de una extracción de humos al exterior, eso es, como la campana de una cocina industrial. Y es im-pres-cin-di-ble porque el gas puede combustionar, y por seguridad debe instalarse una extracción.
El tambor de la mayoría de las secadoras industriales es de acero inoxidable, con agujeros embutidos para un mejor trato de la ropa, que con este sistema no se engancha. En estándar, todas llevan la inversión de giro, eso es que el tambor gira cada tanto la dirección de rotación, y mejora el flujo del aire para conseguir un secado más rápido; y el variador de frecuencia, para poder controlar dentro de los parámetros establecidos la velocidad del tambor.
Además cuentan con el Air Recovery System, un sistema de recirculación del aire inteligente; Full Airflow, sistema optimizado del flujo del aire; Dual Airflow, para un flujo de aire axial – radial; y los modelos Optima y Excellence disponen de serie de la pantalla con microprocesador T2, con conectividad a primer IOT, conexión USB, y acceso remoto desde el móvil, portátil o tablet para el control y gestión de consumos.
La construcción, como todas las máquinas de lavandería industrial, es robusta y ergonómica. Aunque los elementos constructivos son pesados y de alta calidad, en todos los modelos se busca la ergonomía para facilitar la operatividad de las máquinas. Las puertas tienen una amplia apertura para facilitar la carga y la descarga de la ropa, hay zócalos disponibles para poder alinear la altura de las bases de las puertas con otras máquinas de distinta capacidad.
Además, el cajón de borlas es en acero inoxidable y extraíble para poder mantener una limpieza más exhaustiva e intensiva en el tiempo, para alargar la vida de la máquina. El mantenimiento es sencillo, tanto por la conexión remota para poder monitorizar las máquinas a distancia como por su panel abatible y fácil acceso a piezas.
Por último, debes tener en cuenta la producción. Generalmente, puedes hacer el equivalente en peso de la ropa de la lavadora a la secadora. La secadora tarda aproximadamente un 50 o 60 % del tiempo en secar que la lavadora en lavar. Por tanto, la lavadora que tarda una hora en realizar el ciclo de lavado, en su secadora equivalente el ciclo de secado rondará la media hora o un poco más.
Por ello, podemos jugar con las combinaciones de máquinas para lograr más o menos rapidez, según el tipo de necesidad de cada negocio. Las capacidades de las secadoras industriales van de los 11 a los 80 Kg, aproximadamente. Hasta los 35 Kg de capacidad son las que se pueden convertir a secadora industrial de autoservicio, tanto con cajón monedero o fichero como con conexión a central de pagos.
Soluciones diseñadas para múltiples sectores como hoteles, lavanderías autoservicio, centros sanitarios, gimnasios y más. PRIMER se adapta a tu operativa, ofreciendo fiabilidad, eficiencia y tecnología para maximizar el rendimiento de tu lavandería profesional.
La principal diferencia es la robustez, los componentes y los tiempos de trabajo. La maquinaria doméstica acostumbr a arondar unas 2 horas para terminar el ciclo, mientras que la maquinaria de lavandería industrial lo tiene liso en menos de una hora. Además, están preparadas para trabajar de forma continua hasta unas 12 horas al día.
Las lavadoras industriales están diseñadas para trabajar de forma intensiva, 8 o 10 horas al día, con capacidades de hasta 120 kg. Las profesionales son ideales para pequeños negocios, como gimnasios, guarderías, restaurantes o pequeñas casas rurales, con capacidades de 8 o 10 kg y menor consumo.
Existen unas tablas que indican un peso medio por cada pieza de ropa o cada conjunto. Según el tipo de ropa (lisa, sábanas, rizo, toallas, alfombra, ropa de trabajo), se calcula un peso, y según el número de cambios, la frecuencia. Con las horas previstas de trabajo, podemos ajustar mejor las máquinas a cada necesidad.
El peso de la ropa se cuenta en seco.
Una lavadora industrial completa un ciclo en menos de una hora, mientras que la secadora suele tardar entre 30 y 40 minutos. Rápido, eficiente y perfecto para un uso continuo.
El factor G es un valor que indica la velocidad de centrifugado de una lavadora industrial o profesional y, por tanto, el grado de humedad con el que termina la ropa al final del ciclo. Para que te hagas una idea, una lavadora doméstica tiene un Factor G de 140-160, y la ropa sale con un 60% de humedad. Las lavadoras industriales de alta velocidad tienen un factor G de 500, reduciendo la humedad residual a un 45 % o hasta menos.
La inversión de giro está incluida de serie en todas las secadoras industriales (no está disponible en las secadoras profesionales). Se trata del cambio de dirección de rotación del tambor, eso permite mover la ropa dentro de la secadora para que el ciclo de secado sea mucho más rápido.
Es un sistema de lavado para prendas delicadas: en vez de rotar muy rápido el tambor, se trabaja con muy poca cantidad de agua y la ropa se balancea, en vez de girar, y es un sistema de lavado específico para prendas muy delicadas, como seda, vestidos de novia, etc.
Además de que la planchadora es más pequeña y compacta, y la calandra más robusta y para producciones superiores, la diferencia esencial es que la calandra admite la ropa lisa húmeda directamente desde la lavadora industrial, y seca y plancha a la vez, y la planchadora industrial no.
El Nomex es un material ignífuco que podemos encontrar, por ejemplo, en los trajes de bomberos o en protecciones que deben aguantar altas temperaturas. El Nómex en una planchadora industrial o en una calandra lo encontraremos en el rodillo, y permite alargar la vida de la máquina y poder trabajar a temperaturas más altas sin estropearse.
Con el sistema Save Tank, se puede conseguir hasta un 70 % de ahorro de agua, reutilizando el agua de ciertos ciclos. Disponemos de diversos modelos de 80 hasta 1000 L de capacidad por cada tanque. Es ecológico, fácil de mantener y perfecto para reducir los costes operativos.
Porque como en una cocina industrial, el gas puede combustionar. Como no se ve, puede ser peligroso que se acumule el gas, y por eso es imprescindible que si la secadora funciona a gas, dispongas de una extracción de humos al exterior (una campana extractora, en definitiva).
La salida de humos es la extracción, la campana extractora. La salida de vahos es el conducto por donde se canalizan los vahos de una secadora industrial. Es muy similar al sistema de la doméstica, pero más ancho (20 cm de diámetro) y lo ideal es llevarlo a algún sistema de ventilación para que no se acumule el calor y los vahos.
El skinplate es un recubrimiento más ligero que el acero inoxidable y con un aspecto similar. Es muy resistente al uso, y al ser más ligero reduce el peso de las lavadoras o las secadoras industriales.
Necesitarás lavadoras y secadoras industriales o profesionales, un sistema de pago (monedero o central táctil) y, opcionalmente, una planchadora o calandra si quieres ofrecer un servicio completo.
La IoT (Internet of Things, el internet de las cosas) en una lavandería industrial sirve para conectar todas las máquinas a la red y permitir su control, supervisión y mantenimiento en tiempo real, desde cualquier lugar. En otras palabras: convierte una lavandería tradicional en una lavandería inteligente.
Por supuesto, además la garantía es total durante el primer año, es decir, incluye piezas con defectos de fabricación y mano de obra. Además, una vez vencida la garantía, podrás seguir contando con el mismo servicio técnico por si tienes cualquier problema posterior.
También están incluidas en el precio, así como una visita previa del servicio técnico para validar las instalaciones o bien indicar las adaptaciones necesarias antes de la llegada de la maquinaria.
Como cada máquina tiene muchas opciones de personalización, prácticamente se fabrican bajo pedido. Desde la confirmación de pedido, el plazo aproximado suele ser de 4 a 6 semanas hasta la entrega.
Un especialista te ayudará a elegir la maquinaria que mejor se adapta a las necesidades de tu negocio.
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